sábado, 5 de marzo de 2016

RESUMEN DE TRABAJOS EN 2016 MOLINO ESCARTÍN







 10 de diciembre.- Acto homenaje a los soldados republicanos. Un día excelente. Llegamos a las 9,30 horas.
 Como hay mucho personal se hace el trabajo pronto y nos tomamos un café con las familias del molino.



 El sol ya da en el cementerio cuando se inicia el acto.


 Se hacen varias intervenciones y el minuto de silencio con la colocación de un ramo.


 Este año el minuto de silencio con el sonido de la gaita se ha dedicado también a Julio Giménez, miembro fundador del círculo republicano del Alto Gállego, que ha fallecido esta semana.



 Se pasa al otro cementerio y se termina la explicación de los trabajos realizados este año y los previstos para el año siguiente. Hay nuevas intervenciones y se canta la canción de soldado si, de Goytisolo.

 Para terminar tomamos un aperitivo con mucha animación. Una jornada entrañable acompañada por el buen tiempo y el acierto de retrasar el inicio a las 12 de la mañana. Los gaiteros de Samianigo animan todo el acto.

Textos:
LAS PUERTAS SE ABREN

Hace  8 décadas en España, la generación anterior intentaba consolidar una Nación concebida en la libertad y basada en el principio de que todas las personas son iguales.
El levantamiento golpista frenó  este empeño y generó un enfrentamiento  civil cargado de conductas de abuso de poder, en lo que ya se reconoce como extermino premeditado de un sector de la población, una vez terminada la guerra.

Estamos acompañando a soldados que murieron en esa guerra. Queremos dignificar este sitio de descanso de aquellos que murieron defendiendo los valores de la República.
Pero es necesario reconocer  que lo que nosotros hacemos, aunque importante, no es lo que dignifica este lugar. Son los que aquí yacen y su entrega a la causa de defender la República quienes lo dignifican.

Nuestra generación, ahora sí, está cumpliendo. Ya podemos levantar la cabeza, porque hemos conseguido romper el silencio, y esta vez para siempre.
Ya se está contando la historia, y la sociedad actual ya quiere saber y difundir lo ocurrido. Lo hemos conseguido.

Pero queda algo más. Bajo esta  escultura, que simboliza la ausencia y la presencia de los que aquí descansan, debemos entender que queda algo pendiente,  que el motivo por el que murieron sigue siendo una tarea sin terminar. Es la gran tarea  común  que tenemos ante nosotros, y debemos hacerla en Paz, extendiendo el deseo de una Nación honesta, solidaria y justa, sin cargos representativos heredados, sin privilegios  por nacimiento y sin espacio para la exclusión social.

Los muertos que aquí honramos dieron sus vidas por esta causa y en estos días de homenaje, nos llenan de convencimiento de que este País puede culminar lo que ellos empezaron: Una república cargada de los valores que la caracterizan.
 Esta es la proclama que queremos lanzar a todos los vientos: Vuestra muerte  no fue en vano.
Seguimos trabajando por la consecución de la III República.

Viva la III República

 Día 3 de diciembre.-  Vamos al Molino, Roberto, José Ángel y Federico. Nos invita José Luis a un café y pasamos un buen rato conversando con Carlos y Luis que se incorporan. Cuando levanta un poco el sol salimos al campo a hacer trabajos de limpieza. La zona del molino está limpia porque la han repasado ellos, Se arregla el acceso y se cambia el cartel. Habrá que traer Plástico de protección porque se ha roto con el hielo.
 
 En el otro lado, se pasa la desbrozadora y se restilla. Se arregla el acceso y se deja todo preparado para el día 10 a las 12 horas que se hará el homenaje a los allí enterrados.
 
 



Día 15 de octubre. El Círculo republicano participa con el ayuntamiento de Caldearenas en una excursión  donde José Ángel explicará los acontecimientos que ve vivieron en la batalla del Presín, donde murieron 3 soldanos del ejército de Franco, que aún están allí enterrados, y comentará el tratamiento informativo que se dio a este acontecimiento en su época.
El círculo republicano ha hecho una placa con los nombres de los tres soldados para colocarlo en el lugar que se supone están enterrados para incluirlo en el mapa de puntos de  interés 1936, que se elabora con lo que se va descubriendo y que empezó a hacerse con el cementerio de soldados republicanos del Molino Escartín.
Se tienen previsto hacer una cata en Presín para verificar la posición de los enterramientos. Este trabajo lo harán arqueólogos y se intentará hacer lo mismo en el Molino Escartín para verificar los datos que sirvieron de orientación para poner los bloques que ubican cada tumba.




 Día 30 de septiembre de 2016.- Participa José Ángel como ponente en el


VI Encuentro Transfronterizo de Memoria Histórica Democrática.
Zaragoza, 30 de septiembre, 1 y 2 de octubre de 2016.
En su intervención en la cena coloquio, explica las actividades de nuestro círculo republicano, siempre empeñado en trabajar  para hacer justicia con el pasado  pero también dando pasos hacia un futuro republicano. A este acto también asiste Federico como oyente.


21,30 horas. Cena-coloquio: ACCIONES MEMORIALISTAS EN ARAGÓN. Hotel El Príncipe (Calle Santiago 12, junto plaza del Pilar). 10´ turno. Modera: Antonio Peiró Arroyo (historiador). Participan: D. Francisco Sánchez Gómez (Asociación Pozos de Caudé), D. Antonio Moliner Larré (Círculo Republicano Manolín Abad de Huesca), D. José Ángel Pérez Marcuello (Círculo Republicano del Alto Gallego) y D. Miguel Ángel Capapé Garro (Asociación por la Recuperación e Investigación Contra el Olvido).





 Día 16 de abril, celebrando el 14 de abril. Día de la República en Ibort.
Salimos a las 8 de Sabiñánigo y llegamos a Ibort a las 8,30. Nos espera Ricardo para hacer de guía con César y José Ángel.
Nos dirigimos a ver una roca  que tienen grabada " VIVA LA REPÚBLICA" . La localizó Ricardo cuidando a sus cabras.

  Nos juntamos todos a comentar lo acontecido en ese zona en aquellos tiempos.
Vemos varios tramos con piedras  que no entendemos su justificación.


Los paisajes son preciosos. Muy cerca, la pardina de Ayes y Rapún se ven entre los campos verdes.

Otra vista con el vertedero de Bailín al fondo.
El primer plato de la comida en Ibort, anterior al cabrito y a los postres. Todo exquisito por la buena maña de Det.

Terminamos la jornada con una proyección y una charla de José Ángel. La lluvia nos hace salir corriendo al terminar los actos, pero satisfechos por haber realizado una ruta más de las 23 que recorren toda nuestra Comarca. Cada año estamos más convencidos de que por su atractivo puede constituir una oferta turistica para los amantes del territorio. Fotografiamos los materiales recogidos en el trayecto y vuelven a dejarse en la zona.

Lamentamos que no se haya publicado el trabajo de un historiador local sobre la situación de nuestra comarca  entre 1930 y 1940. Pediremos a la Comarca que considere su publicación ya que afecta al territorio y se hizo con ayudas de la propia Comarca.

DÍA 5-3-2016



Hoy sábado han estado en el molino, Jara, Sadornil y Roberto. Hemos revisado la zona, hemos limpiado las ramas que habían caído, cortado un arto que se había inclinado y obstaculizaba el paso en la segunda zona. También hemos limpiado las escaleras de acceso y saneado el entorno para que, caso de lluvia, el agua fluya con normalidad. El acceso de grava para la segunda zona se conserva en perfecto estado. Hemos reparado la valla eléctrica y vuelto a clavar uno de los soportes que había sido arrancado por algún animal. También hemos trasplantado varios pinos pequeños a la entrada de la primera zona, viendo que los que plantamos en su día, se mantenían vivos.
Así que la zona ha quedado lista para la realización del documental previsto para el día 8 de marzo.



Día 8-3-2016
Preparamos algunos materiales para poder atender al equipo que viene a hacer un reportaje sobre las enfermeras que estuvieron en el hospital del Molino Escartín. Acudimos a pesar de ser entre semana, vecinos de Aineto, Familiares del Molino, y miembros del círculo Alto Gállego. Cubre la noticia  Carlos (NEOFATO) e Iñaqui (periodista vasco) que acompaña al Equipo de filmación. La jornada la dinamizan 3 gaiteros que han podido venir, haciendo que se perciba una sensación de lo que hacemos en los actos del 9 de diciembre, día  que hacemos el homenaje a los allí enterrados.
Sobre las 11 llegamos al Molino y tomamos un café  y un aperitivo en la Casa del Molino, siempre tan atentos con nosotros. Pasamos al campo 1 donde está el monumento grande y allí se hacen tomas con Carlos Explicando lo que significa el monumento y como se realizó.
Después entrevistan a varios miembros del círculo y al final se quedan solos para hacer una filmación del cementerio 2 en un  ambiente de silencio.
Desde el Circulo republicano queremos agradecer a los asistentes su presencia ya que ha enriquecido el reportaje, a los gaiteros su colaboración en hacer el acto más agradable, a la familia porque su gran compromiso con la verdad y a los periodistas, Carlos, Iñaqui y todo el equipo de Gales por su interés en una parte de la historia de España que todavía nadie quiere dar difusión. Esperando que sea un acto de justicia en la historia de un pueblo, al reflejar una realidad que las nuevas generaciones tienen derecho a conocer.




Productora TV Galesa visita el Molino Escartín.

UNIGRYW es el nombre de la productora de TV galesa que visita en el día de hoy el Molino Escartín, hospital militar en tiempos de la guerra española del 36.
 Catrin Davies, la productora, Aled Jenkins, el cámara, Dylan Iorwerth, el narrador, e Iñaki Larrañaga, el traductor y coordinador.
Van siguiendo la pista de Margaret Powell, mujer  galesa, y su peripecia vital como enfermera de guerra en estas tierras y en esa época. Y lo hacen, ademàs y como valor añadido, utilizando en el rodaje su idioma natal, el galés.
 
Protagonistas también en distinta medida del documental, gentes del Círculo Republicano del Alto Gállego, gentes del CRMAHU, gentes vecinas llegadas desde el cercano Aineto y algún descendiente de los habitantes del molino.
El fondo musical lo ponen Los Gaiters de Samiánigo y redolada.









MARGARTET POWELL, ENFERMERA GALESA DE LA BRIGADA INTERNACIONAL

Lily  “Margaret” Powell nació el 26 de marzo de 1913 en el seno de una familia de granjeros, concretamente en la granja de Cym, Llangenny, en las montañas negras de Gales.

Se diplomó como enfermera en Londres (viviendo en Southwark), se unió a un sindicato de enfermería, posiblemente a la Asociación de enfermeras Thora Silverthorne, que más tarde se unió a NUPE.
Más tarde obtuvo el título de comadrona. Mientras hacía las prácticas se ofreció como enfermera voluntaria en España como miembro de la unidad médica británica organizada por el Comité Español de Ayuda Médica (SMAC), que apoyó a la causa republicana durante la guerra civil española.
Sin embargo, asesorada por Leah Manning (SMAC) finalmente terminó su formación en su país natal y posteriormente se trasladó a España, ya a principios de 1937.
Se casó con un brigadista internacional llamado  Sam Lessor,  que escribía en el periódico Daily Worker bajo el  pseudónimo de Sam Russell. Lo conoció en Barcelona mientras el estaba en un permiso del frente y ella se estaba recuperando de una rotura en una pierna.
Margaret Powell fue la última enfermera de la Brigada Internacional en abandonar España, en enero de 1939, perdiendo su pasaporte en el caos de retirada a Francia junto a los  miles de refugiados que huían del fascismo franquista.
En la frontera fue arrestada por la policía francesa y fue trasladada al campo de refugiados de Argeles-sur-Mer, en el que 70.000 refugiados vivían en unas durísimas condiciones,  sin refugio alguno en  las dunas de arena. Finalmente ella fue rescatada por Richard Rees, de la organización humanitaria Quaker Relief.

Margaret Powell fue una de las más destacadas enfermeras que llegó a España y fue después reconocida como Dama de la Orden de Lealtad a la República Española “por sus valerosas acciones como enfermera… por su fe, sacrificio y devoción a nuestros heridos y a las víctimas de la guerra”.
Una placa descubierta el 6 de noviembre de 1986 por el Alcalde del Ayuntamiento  Southwark que recuerda la labor de quienes lucharon o llevaron a cabo labores de atención sanitaria en España con las Brigadas Internacionales incluye entre otros su nombre: Bill Alexasnder; Constantine Augherinos; Harry Bourne, John Cunningham; Dr. Len Crome, Margaret Powell (enfermera); Augherinos de Heracles; Paul Dewhurst; Dougal Eggar, Harry Evans; Joe Fuhr; Dave Gibbons; Gerorge Hardy; Jim Hoy; Jack L. Jones; Kenton de la Lou, John Riordan; Ted Smith.

Revista de enfermería británica, abril 1938
“Después de pasar varios meses en un pequeño pueblo en el frente de Aragón, al servicio de un centro quirúrjico de urgencia, la división en la que nos integrábamos fue reconvertida en una unidad de choque” que se movía de un lugar a otro y nosotros, como equipo médico nos movíamos con ella. “Llegamos al final de nuestra travesía, una zona alta de los Pirineos,  a medianoche y el resto de la noche estuvimos oyendo los mulos y camiones que iban al frente, situado en algunos sitios a menos de cuatro millas.
Muy pronto al día siguiente comenzamos a hacer nuestros preparativos, seleccionamos como quirófano un cobertizo que había sido usado como matadero  (no había otra opción). Al menos tenía la virtud de tener techo, aunque le faltaban algunas de las paredes.
Se colocaron mantas en su lugar, se blanquearon las paredes restantes, se sacó el lodo del suelo y se limpió.
“Mientras este proceso se llevaba a cabo nosotros nos sentamos en la cuneta sobre nuestros escasos colchones y recopilamos nuestros pocos pero preciosos contenedores médicos especiales  y mientras algunos hombres despejaron un huerto de calabazas y levantaron dos tiendas de campaña bastante grandes, limpiaron dos cobertizos y pusieron camas para los heridos  sobre el desnivelado suelo de barro. Fue un trabajo duro, pero al caer la noche todo estaba preparado.  El quirófano estaba tan limpio como podía estarlo, dotado con una mesa de operaciones,  una pila de metal sacada de una ambulancia para lavarse las manos a la que el agua llegaba a través de una manguera desde un tanque situado fuera y que se llenaba a mano, una pequeña mesa cuadrada con  un cajón. ¡Ese  útil cajón!, una caja de embalaje grande que contenía todo- la ropa quirurgica y repuesto de contenedores (uno de cada uno) con otros  encima.
Una caja de madera conteniendo nuestro preciado jabón inglés que sirve como soporte para los cuencos de esponja  para el lavado de heridas, otra  caja vieja  con todos nuestros anestésicos y un  taburete. Se pusieron clavos en las paredes para colgar los delantales de goma, las capas de lluvia, etc. Las “salas” fueron equipadas con un par de cajas que hacían de mesa, las camas estaban hechas sólo con mantas porque no teníamos sábanas ni tampoco muchas almohadas.
Por la tarde y la noche escuchábamos el sonido de la batalla y sabíamos que pronto dejaríamos la “inactividad”. Los heridos comenzaban a llegar a las seis de la mañana, en un crudo contraste con la belleza de los Pirineos y nosotros comenzábamos nuestro trabajo sin hacer otra cosa más que vestirnos y lavarnos las manos.

Además de ser los responsables sanitarios de nuestra propia división  formada por unos 10.000 soldados, éramos responsables de atender a otros tres mil hombres porque su división no tenía cirujano.
Todos los heridos, muchos de los cuales tuvieron que ser bajados en mulas de las montañas, eran tratados primero en las unidades de primeros auxilios para llegar después a nosotros. Ambulancia tras ambulancia “seis abdominales y un par de cabezas-todos para operar”. En la siguiente,  más abdominales, más cabezas y fracturas, “todas para operar” y para todo esto, sólo un cirujano –español- que sigue y sigue,  hablando solo para preguntar qué es lo siguiente y para consultar ansiosamente cómo está el último caso y cuánto material estéril hay en stock y sobre todo para transmitir  su aliento a los heridos aún después de una jornada de 24 horas sin parar.
No teníamos electricidad y trabajábamos con velas y lámparas de queroseno y cuando las lámparas incandescentes se rompían sólo con velas. Imaginar, si podéis,  un cirujano que realiza una laparotomía, encontrando y suturando una herida en el hígado, tratando 24 o más perforaciones intestinales, realizando una nefrectomía, quitando un bazo, todo con velas. Mientras nosotras a tientas buscábamos alrededor de la mesa de operaciones el instrumental, enhebrábamos agujas, abríamos el hilo de suturar,  todo ello con una luz parpadeante.
El problema de la iluminación era aún más grave en las “salas”. Hemos tenido que llegar a alumbrar con un mechero mientras se hacía una transfusión de sangre. Una enfermera cuidaba de las salas, pero a menudo se llenaban las dos tiendas y también nuestros dormitorios y las oficinas con heridos que esperaban para ser evacuados u operados.
Por razones obvias nunca fue posible mejorar, nosotros no teníamos suficiente ropa para el cirujano y mucho menos para nosotras mismas. Las dos que trabajábamos en el quirófano nos encargábamos de todo. Cuidábamos del cirujano, enhebrábamos las agujas, abríamos con fórceps las cápsulas de hilo, lavábamos el instrumental, las toallas, etc. Preparábamos los contenedores y los esterilizábamos en estufas de queroseno, en el interior si hacía viento y fuera si estaba calmado. Sólo teníamos dos  de cada, así que teníamos que esterilizarlos constantemente. El plegado de las gasas era quizá nuestra mayor preocupación, pero lo conseguíamos en raras ocasiones doblándolas nosotras mismas o utilizando a otras personas con las manos limpias.
Durante los cortos y raros espacios de tiempo en los que no estábamos operando, nosotras limpiábamos el instrumental y las agujas –  debíamos mantenerlos esterilizados siempre en alcohol- hirviendo agua en una estufa de queroseno lo que requería mucho tiempo. Nosotras arreglábamos nuestros escasos guantes, algunos de ellos tenían hasta 36 remiendos, había también ropa de quirófano para zurcir y delantales de goma para parchear.
Intentábamos mantener a los heridos con problemas abdominales severos al menos 48 horas, pero a menudo tenían que ser evacuados debidamente anestesiados a un hospital situado  40 millas más abajo a través de una carretera que parecía una escalera de caracol sin barandilla. Las condiciones en las que atendíamos a los enfermos eran las mejores en las que podíamos hacerlo. Teniendo en cuenta el frío, el tiempo de espera de las operaciones, la falta de personal competente para cuidar de ellos, así como la falta de mantas, calentadores… los resultados fueron  muy buenos.
Se hicieron transfusiones de sangre siempre que fue posible, pero no podíamos contar con un banco de sangre porque carecíamos de refrigeradores que permitieran mantener almacenados los tubos de sangre, así que siempre se utilizó el método directo. Hubo veces en los que no se pudo encontrar donantes porque todos habían dado ya todo lo que podían.
Estuvimos, supongo que siempre, en peligro pero de alguna manera cuando uno está rodeado siempre de peligro no piensa en él y en cualquier caso tampoco teníamos tiempo para preocuparnos. Nuestro único temor era no tener material para hacer nuestro trabajo. Había cosas que nos podían suministrar los españoles, pero hay muchas necesidades que no pueden cubrir. Dependemos para estas cosas de nuestra Comisión y hasta ahora no nos ha fallado, pero la idea de que podamos quedarnos sin suministros por falta de fondos es demasiado terrible para contemplarla.
No puedo decir con cuanta urgencia eran necesarias las enfermeras. Cuando alguien ha tenido que ver hombres, jóvenes  fuertes y valientes que no han podido recibir una transfusión de sangre porque nadie ha tenido tiempo para hacerla o recibir un tratamiento que en muchos casos hubiese marcado la diferencia, es dificil ser racional sobre el tema.
Nosotros hacemos todo lo que es humanamente posible, más en realidad de lo que pensaba que sería posible, pero se podría hacer mucho más si nosotros fuésemos más. Si Vd. Pudiese conocer a los españoles como yo he llegado a conocerlos, se encontraría con gente valiente y amable luchando no porque les guste derramar sangre, como mucha gente quiere hacerle creer, sino que la derraman porque DEBEN luchar para salvar sus casas y por el derecho a vivir tranquila y decentemente. Sienten y de hecho saben que una victoria de las fuerzas fascistas significaría la tiranía y la opresión para ellos y para España.


Margaret Powell,  S.R.N, S.CM

Publicado por Mikel WEalker. 26 de junio 2008
Hospital de Dulwich, MARGARET POWELL, SOUTHWARK, COMITÉ ESPAÑOL DE AYUDA MÉDICA




Circulo Republicano del Alto Gallego
c/Valle de Tena, 18, 22600 Sabiñánigo, Huesca – España.                   circulorepublicanoaltogallego@live.com


Molino de Escartín.
En la planificación prevista en la ofensiva de septiembre de 1937, se estableció la instalación de un Hospital de Campaña en el Molino Escartín, respaldado por el servicio de ambulancias de la 27 División.
El campamento se empezó a instalar el día 22 de septiembre, iniciando su actividad al día siguiente. El equipo médico estaba encabezado por el Dr. González Aguiló.
Como equipo sanitario de apoyo, se encuentran enfermeras voluntarias brigadistas, habitualmente británicas y australianas, con el interés de apoyar al régimen constitucional republicano contra los fascistas, gran amenaza en ese momento.
El procedimiento sanitario establecido consistía en la recogida de heridos en el frente realizada por camilleros, que los llevaban a los puntos de recogida por medio de ambulancias y/o camiones. Se entregaban en el hospital de campaña en donde se hacían las primeras curas y establecía el cuadro clínico, se estabilizaban los heridos más graves y se intervenía en la medida de los medios disponibles. Los heridos leves se curaban y se devolvían al frente al cabo de unos días, los más graves, una vez estabilizados se enviaban por medio de ambulancia al Hospital de Boltaña, donde los medios eran más importantes, se procedía a su tratamiento y en los casos que requerían de una cirugía más especializada, desde este Hospital se enviaban al Hospital de Barbastro.
Desgraciadamente, no todos los heridos graves conseguían superar las consecuencias de sus heridas, y en el caso del Hospital de Campaña en el Molino Escartín eran enterrados en un campo cercano al Molino, y una vez completado se utilizó otro campo al otro lado del barranco. En total hay 74 tumbas más dos preparadas para recibir los restos mortales de futuros fallecidos. Su composición es cuadriculada, con tumbas de 2 metros de largo por un metro de ancho y una profundidad media de un metro setenta centímetros. En origen estaban marcadas cada una de ellas con la simbología de las creencias manifestadas, estando identificadas por la placa de cada uno de los milicianos y soldados, por lo menos en su mayoría. Hay que considerar que por este hospital pasaban todos los heridos recogidos, incluidos los del ejército rebelde. Lamentablemente en el paso de casi ochenta años se perdió la información existente en las tumbas.
Una vez caído el Frente Norte, los rebeldes desplazaron tropas para repeler la ofensiva republicana. La División 43 repelió la ofensiva, pero al caer el sitio de Huesca, decidieron replegarse para lo cual empezaron a retroceder gradualmente. Esto llevo a que el 8 de marzo de 1938 se desmantelo el Hospital de Campaña del Molino Escartín.
Este fue el principio de lo que luego se llamó la Bolsa de Bielsa.


De las enfermeras que tenemos constancia que pasaron por allí fueron:
Mary Lowson:
Australiana. Llego el 25/9/1937.
Miembro del Partido Comunista Australiano.


Agnes Hodgson:
Australiana. Llego el 25/9/1937.
Sin afiliación.
Se fue tras un enfrentamiento con Mary.
Marcho el 8/10/1937

Margaret Powell:
Galesa.  Llego el ¿?.
Vino por el Comité de Ayuda Médica a España (SMAC).



Otras enfermeras relacionadas con esta unidad:
                              
Anne Murray       Mary Slater    May  Macfarlane  Patience Darton    Susan Sutor


Recuperación de la Memoria Histórica.
En contacto con la Familia Escartín en el año 2011, propietarios del Molino, nos informan de la existencia de un cementerio de soldados en campos de su propiedad, que su abuelo preservo, no cultivando dichos campos y cuidando en la medida de sus posibilidades el citado cementerio.
Tras varias conversaciones, se llegó a un acuerdo con el Circulo Republicano del Alto Gallego de cesión temporal de los citados campos y poder iniciar los trabajos de investigación sobre el citado cementerio. Ayudados por el Circulo Republicano de Huesca Manolín Abad, la Familia Escartín, voluntarios de Aineto y de todos aquellos que consideraron oportuno ayudar a dichos trabajos.
Se planteó la localización de las tumbas de las que había desaparecido todo rastro, excepto por dos tumbas abiertas, casi colmatadas, por técnicas no invasivas y visto lo difícil conseguir a un precio razonable el uso de un georadar, se empezó la exploración por medio de la medición de la resistividad eléctrica del terreno, Tomografía eléctrica, con un total de 1.851 mediciones realizadas en tres años de trabajo, se utilizó un programa especializado para la obtención de los cortes geológicos. En dichos cortes se apreciaron la presencia de zanjas en el terreno, definiendo tumbas de dos metros de largo por un metro de ancho, con una separación entre las tumbas de medio metro a lo largo y un metro en lo ancho. En el campo 1 aparecieron un total de 22 tumbas y 52 tumbas en el campo 2, perfectamente alineadas en el campo 1 y un poco más desalineadas en el campo 2 pero manteniendo la forma.
En el blog http://circulorepublicanoaltogallego.blogspot.com.es se explica pormenorizadamente todos los trabajos realizados.
El cementerio se adecento y se instalaron esculturas recordando su origen. Se marcaron todas las tumbas localizadas a falta de marcarlas con los nombres de quienes están enterrados allí.
En el caso de que no fuese posible localizarlos, se preparara una estela con los datos de los milicianos y soldados desaparecidos en el frente del Serrablo.
En este momento solo sabemos que en su mayoría son de origen catalán, en mayor medida de la parte de Terrassa, aunque hay gentes de muchos lugares de España, incluso puede haber algunos milicianos del ejército rebelde. Dentro del frente se recogían los heridos de Ibort, Orna, Arto, Latrás y puede que de Latre, aunque estos últimos podrían ir directamente a Arguís. Las unidades implicadas fueron en un principio la 27 División, relevadas el siete de noviembre del 37 por la 211 brigada de Carabineros, hasta febrero de 1938, bajo la 43 División, protagonista luego de la Bolsa de Bielsa. 72 Brigada Mixta en su flanco Sur, 124 B.M. en Ibort, 123 B.M en Ipiés y la 122 B.M. en Orna, que en febrero de 1938 ocupara el espacio dejado por la 211.
En el repliegue de la 43, comienza el día 26 abandonando las posiciones de Arto y Orna, el día 29 de marzo se destruye el puente del Molino Escartín y el día 30 se destruye el puente de Cañardo. El día 26 de marzo se le entrega el mando de la 43 al Mayor Antonio Beltrán “El esquinazau”.
Allí quedo oculto el cementerio, sin más noticia que entre los del lugar. En otros lugares el régimen instaurado se dedicó a extraer todos aquellos restos que encontraron para llevarlos a un lugar, a un monumento que lo único que recuerda es el sojuzgamiento de un pueblo, de la derrota de un régimen constitucional, al genocidio olvidado de una dictadura durante cuarenta años y olvido durante cuarenta años más.
El cementerio que se ha rehabilitado y adecentado no tiene otra misión que la de honrar a todos aquellos que partieron a defender a un gobierno legítimo, constitucional, republicano que representaba a todo un pueblo, que pretendía dar la oportunidad de progreso en igualdad, libertad, fraternidad y solidaridad. El 9 de diciembre se celebra un acto en recuerdo de todos ellos.
Salud y República.

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